No se trata de poses, ni de ser la estrella del momento, ni de resaltar. Se trata de construir pruebas que con los años cuenten historias, y de saber que en ellas se estuvo presente
Hace algún tiempo pensaba que lo maravilloso de las fotos estaba en plasmar paisajes, situaciones, objetos; y crear con la imagen captada, piezas artísticas que hablaran por sí solas.
Durante las fiestas familiares, en las reuniones con los amigos, o en algún evento de importancia; no le daba demasiado interés al tema de las fotografías, me preocupaba más por disfrutar el instante, que por dejarlo documentado.
Hasta hoy, hasta hoy que estoy viviendo una época nueva, y que he cambiado tanto. Hoy, y en estos días, he comprendido profundamente la importancia que supone aparecer en una foto.
Nunca antes me había sentido tan alejada de todos, tan inmersa en mundos paralelos, tan distante, tan extraña hasta para mí misma; hasta que tuve en mis manos una foto reciente, y por más que escudriñé en cada rinconcito del papel, no me vi por ninguna parte. Sabía que había estado allí, en esa fecha, a esa hora, con ese grupo de personas; pero no entendía por qué no aprecía junto a ellos que reían y se abrazaban unos con otros como celebrando algo, algo que yo, extrañamente, tampoco recordaba.
Entonces me senté a pensar, y tratando de incluir en mi cabeza los recuerdos de ese momento, que andaban dispersos entre la gente, en ese espacio; recordé que en efecto, mi cuerpo estaba allí, pero mi mente permanecía clavada en el trabajo y en las obligaciones, con clavos de acero. Mientras todos disfrutaban el momento y lo guardaban para la posteridad, yo me perdía de todo, de todos, de lo bueno de vivir, de sentirme feliz.
Así que desde ahora procuraré aparecer en cada foto. No importa si aparezco en el centro, no importa si estoy vestida para la ocasión, o si no poso con mi mejor sonrisa. Lo único que me importa es, una vez que hayan pasado diez, o quince, o cincuenta años, ver la foto del almuerzo con los muchachos de la universidad, o las fotos del cumpleaños de la abuela, o las de la graduación, y sentirme feliz al ver que aparezco en ellas.
Nadja
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